Baalbek, arqueología en el corazón del Libano

Baalbek, en árabe Ba’lbakk, ciudad del Líbano a unos 200 km al este de Beirut, y a pocos kilómetros de la frontera con Siria. En la antigüedad fue un santuario fenicio dedicado al dios Baal; fue ciudad griega, y a partir de la época de los seléucidas se le llamó Heliópolis, siendo colonia romana desde Augusto. Es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del cercano oriente.

Baalbek es uno de los sitios más impresionantes que he visitado en todo Oriente Medio. La ciudad está situada en el valle de Beqaa, una zona pro-Hezbolla (así que no os sorprendáis al ver sus camisetas vendidas por todas partes y una mayor proliferación de mezquitas que en el resto del país).

Fenicios, romanos, griegos y bizantinos han dejado su legado en Baalbek. Los restos de los templos romanos son realmente impresionantes. En las mismas ruinas pueden verse restos fenicios, un altar bizantino, o multitud de inscripciones en griego y en latín. Los restos de techo y piedra –e incluso alguna columna caída y reclinada contra la pared de algún templo– le dan al lugar un aspecto totalmente rocambolesco. El templo de Júpiter es el más grande, pero no tan bien conservado como el templo de Baco, dios del vino.

Y la razón de que tantas bacanales se celebraran allí es que el valle de Beqaa ha sido –desde tiempos inmemoriales- una importante fuente de producción vinícola. En Kefraya se pueden visitar dos reconocidas bodegas: Cave Kouroum y Chateau Kefraya. Sus vinos suelen mezclan muchos tipos de uva -casi todas francesas- y son muy afrutados y agradables al paladar.

En el viaje por el Libano si se conecta Baalbek con Beirut, entonces recomendamos la parada en Ksara, otra bodega en la que se pueden visitar las cuevas kilométricas que los propios romanos diseñaron para hacer reposar sus barriles de roble.

Otra recomendación es el monasterio de Khozaya, en el valle sagrado; un sitio mágico y remoto. La carretera de llegada es impresionante. Desde esa zona queda a tiro de piedra el bosque de cedros, que puede visitarse en el mismo día aprovechando el viaje. El cedro es todo un icono en el Líbano, prácticamente omnipresente: está en la bandera, en el escudo, en los billetes, en el logo de su aerolínea nacional… Representa la eternidad. Y no es de extrañar, ya que -según nos informaron- alguno de los cedros de este pequeño bosque llega a tener hasta seis mil años de vida.

Baalbek fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984.

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Enlaces y turismo:

Baalbek, wikipedia

Baalbek Travelblog (inglés)

Este artículo y sus fotografías ha sido realizadas por nuestro colaborador Gonzalo Suardiaz.