Descubriendo el Sur de Islandia en nuestro blog de viajes

Islandia es un país capaz de dejarte con la boca abierta cada cinco minutos. Llevo ya unos cuantos viajes a las espaldas, pero en ningún otro lugar he podido contemplar un paisaje que cambie de forma tan radical en tan poca distancia como en mis viajes a Islandia. Esta isla es el lugar perfecto para los amantes de la naturaleza -y en especial de la geología-: volcanes, geiseres, cañones, placas tectónicas, cascadas, cráteres, fumarolas, glaciares, aguas termales, formaciones de lava… Todo eso y más podrás encontrar en este pequeño pero sorprendente país.

Sólo disponíamos de una semana para viajar por Islandia y además íbamos con un niño pequeño, así que en vez de darle toda la vuelta a la isla nos decidimos centrar en la parte sur, donde las carreteras son considerablemente mejores. La primera noche fue noche de auroras boreales, un recibimiento al país que no podría haber sido más espectacular.

Al día siguiente comenzamos a visitar algunos de los lugares del “Golden Circle”: en concreto empezamos por Geysir, el lugar del géiser más conocido de toda Islandia: Strokkur. Cada 5 minutos, sin falta, el géiser expulsa una impresionante cantidad de agua hacia arriba. Y sí, la palabra géiser viene de Geysir, una de las pocas palabras que el islandés ha exportado al resto de lenguas.

La siguiente parada obligatoria del Golden Circle es Gullfoss, una impresionante cascada de agua. Allí tuvimos la suerte de ver un arcoíris bastante espectacular… Llevábamos apenas 24h en la isla, pero nos habíamos quedado boquiabiertos varias veces.

Seguimos conduciendo en dirección sur, hacia la costa. La carretera cambiaba continuamente, pero nunca nunca decepcionaba. Con frecuencia podía verse a gente montando a caballo o en bici en paisajes de auténtica postal. Antes de llegar a Vik pasamos por los cráteres de Laki y por otras dos cascadas de parada obligada, Seljalandsfoss y Skogafoss. Poco después de esa última cascada nos encontramos con el avión estrellado de Sólheimasandur, como ya explicábamos en dicho post.

Vik tiene una playa de arena negra realmente impresionante. Apenas 6km antes de Vik está Reynisfjara, un lugar perfecto para el avistamiento de frailecillos. Una lástima que sólo llevara mi cámara compacta a ese viaje y no la réflex -con un buen zoom-.

Otro fenómeno impresionante de Reynisfjara son las columnas basálticas, unos pilares verticales de forma hexagonal formados por el enfriamiento de lava… Es realmente impresionante observar los caprichos geométricos que a veces nos regala la madre naturaleza. Muy cerca de allí se encuentra otro sitio que merece la pena visitar: Dyrhólaey, una formación rocosa con dos arcos creados por la erosión arina. En esa zona hay un faro precioso que tiene muy buenas vistas de la playa de arena negra y de las peculiares columnas que asoman en el agua frente a Vik.

Continuando hacia el este viene el glaciar de Vatnajökull, el más grande la isla (cubre un 8% de la misma) y uno de los más grandes de Europa. En esa zona se pueden hacer unos trekkings formidables. Si se busca aventura, también se puede ascender a Hvannadalshnúkur, la montaña más alta Islandia. También hay varias empresas que ofrecer tours por los glaciares (con crampones, piolets, cuerdas y guías profesionales).



A pocos kilómetros de ahí se encuentran las famosas lagunas glaciares de Fjallsárlón y Jökulsárlón. La primera es una laguna cerrada, pero la segunda está conectada al mar a través de un pequeño canal. En dicha laguna viven focas y hay veces que pueden verse orcas entrando en la laguna para cazarlas. Tuvimos mucha suerte en este viaje, pero nunca llegamos a ver orcas. En cualquier caso, impresiona mucho ver los trozos de hielo flotando y el glaciar al fondo… es una estampa de postal.



Nuestra ruta terminó en Djúpivogur, una zona de fiordos al este de la isla. Desde ahí emprendimos el camino de regreso a la capital -donde también merece la pena pasar un día completo-, no sin antes hacer una parada en Fjaðrárgljúfur, un cañón espectacular donde se ha rodado algún capítulo de Juego de Tronos.

Sin duda, nos quedamos con las ganas de terminar la vuelta completa… Pero tengo muy claro que a Islandia volveremos. Es obligatorio.

Para cerrar el artículo de nuestro blog de viajes, os dejo cinco curiosidades de Islandia que me llamaron mucho la atención:

  1. Recientemente, Islandia se ha convertido en el primer país del mundo donde las mujeres, por ley, no pueden ganar menos que los hombres. Bravo por ellos!
  2. Islandia no tiene ejército, ni armada, ni fuerzas aéreas. Bravo por ellos de nuevo!
  3. Reikiavik es la capital más septentrional del mundo.
  4. ¡En Islandia no hay hormigas! La razón, aparentemente, es que, a pesar de los volcanes y otros fenómenos geotérmicos, el suelo de Islandia es tan frío que no permite que los insectos dispongan del tiempo necesario para poner los huevos, las larvas, y que se cumpla el ciclo biológico. Aparentemente, esto también pasa en Groenlandia y en la Isla de Pascua. Tendremos que ir a estos dos lugares para comprobarlo… Pero en Islandia, os lo aseguro, ¡no vi ni una hormiga!
  5. En Islandia hay más ovejas que personas, aproximadamente el doble.

Puedes leer también:

Auroras boreales en nuestro viaje a Islandia.

Como siempre en nuestro blog de viajes las fotos y los artículos son nuestras, las de hoy de Gonzalo.