Península de Samaná República Dominicana

En el extremo nororiental de La Española (República Dominicana) se encuentra la península de Samaná, un paraíso terrenal. Durante nuestro último viaje a República Dominicana tuvimos ocasión de viajar por la zona de Punta Caná y por la zona de Samaná y claramente nos quedamos con esta última. Un encanto especial, precios más asequibles y la magia del Caribe en un ambiente mucho más auténtico y menos turístico hacen que esta sea la zona a donde suelen ir de vacaciones los propios dominicanos. Y a continuación entenderemos un poco mejor por qué.



La situación de Samaná es privilegiada. Al oeste se encuentra la bahía de Los Escoceses, al sur la bahía de Samaná y al norte el Océano Atlántico. Por debajo de su bahía homónima se encuentra un gigantesco parque nacional, Los Haitises, el cual no es posible atravesar en coche. En Samaná no se encuentran las playas paradisíacas que se encuentran en Punta Cana, si bien sus playas y su ambiente tienen un magnetismo diferente, que la hacen muy especial.

Si se accede a la península por su parte septentrional, lo primero que nos encontramos es Playa Cosón, rodeada de un palmeral espectacular, y posteriormente Las Terrenas. Este último es un pueblo realmente acogedor: multitud de bares, restaurantes y “chiringuitos” a pie de playa, que la llenan de vida cada noche, incluso en temporada baja. No es de extrañar que se pueda uno encontrar a una importante cantidad de europeos –la mayoría franceses- viviendo allí: un sitio privilegiado para descansar, para establecer o un negocio o simplemente para retirarse y disfrutar.



Cerca de Las Terrenas se encuentra El Salto del Limón, una cascada de 50 m de altura con una hermosa piscina natural debajo, sumida en un bosque tropical. El camino desde el pueblo de El Limón hasta la cascada puede ser algo duro para personas con dificultades físicas (hay que atravesar varias veces un río, hay muchas piedras y en ciertos tramos es empinado), si bien es posible hacerlo en caballo o en burro. Por el camino pueden apreciarse una cantidad interesante de plantas y frutas locales, como la piña, el cacao, el café o el mango, entre otros. Se trata de una excursión preciosa que recomendamos encarecidamente.



Continuando hacia el este se encuentra la zona de Las Galeras, con playas espectaculares como son Playa Rincón, Playa Frontón o Playa Madama. También hay playas magníficas cerca del propio pueblo, como “La Playita”, desde la que se puede hacer excursiones a cualquiera de las anteriores playas en barco.

El buceo en esa zona es el mejor buceo de toda República Dominica (mejor incluso que en Isla Saona, de la que ya os hablamos hace unos meses o en Isla Catalina), algo que tuvimos ocasión de comprobar en persona.



Con un poco de suerte –y asumiendo que el viaje a la Republica Dominicana se realiza en la época adecuada- es posible incluso ver ballenas en cualquiera de estas excursiones. Nosotros fuimos al final de la temporada y no tuvimos esta suerte, pero en condiciones normales el avistamiento es bastante frecuente. En la parte meridional de la península se encuentran los pueblos de Sánchez y de Samaná (con acceso a la isla de Cayo Levantado), que no visitamos en este viaje. Pero sin duda el encanto y la magia de Samaná harán que volvamos a visitarla en el futuro.

Como siempre, las fotos y los artículos de nuestro blog de viajes son propias. En esta ocasión de nuestro viajero expatriado Gonzalo Suardíaz.